Necedades
Busco inspiración y no la encuentro; busco, deseo, emoción, explosión amenazadora de palabras que deba derretir en papel y, sin embargo, solo encuentro el pecho estrujado y el corazón lleno de tinta y frases sin lugar.
Busco magia en lo real; supe que aquello sería mi cruz por buscar donde no hay, por dar donde no hay, por esperar donde no se da.
El eco de la impaciencia suena apenas en el universo de versos sin terminar. Es el momento, la penumbra de la desolación dialéctica, donde mis manos lloran rasguños y mis ojos tocan la luz buscando algo que sentir.
Veo el paso lento de las cosas, las contemplo, las tomo y examino con curiosidad infantil de quien no se ha perdido y sin mas me encuentro solo entre seres llamados humanos que me evitan como aceite al agua.
Me inspiro de aberración ajena; me contemplo, me hundo, resurjo aunque lo evite, aunque no quiera, y ahí la inspiración vuelve en golpes de vida, para luego abandonarme en miseria.
Mi ave viajera, no es mi culpa que el invierno me llegue tanto.


La última frase.... me pasa tan seguido, me recordó una canción de Moenia: "Qué suerte la mía, tener azul el corazón, color melancolía, no se quien me lo pintó"